En busca de lo femenino

 

Un poco de historia

 

ENEDUANA es fruto de un deseo que ha ido tomando forma gracias a la práctica de la relación que nos une desde hace años. Un deseo nacido de una experiencia educativa y universitaria, que nos hacía sentir siempre a medias, porque la matriz del conocimiento que se imparte en las universidades sigue siendo un falso neutro masculino. Pese a ser, hoy en día, la universidad un espacio de  más mujeres que hombres. 

Nuestras búsquedas individuales nos adentraron en nuevos parajes a través de la investigación y la creación, de la experiencia personal y corporal.  El encuentro de cada una de nosotras con el Pensamiento de la diferencia sexual y la política de las mujeres y con el sistema de la Biodanza nos llevó a un nuevo inicio de nuestra relación. Al reencuentro e intercambio confiado, a la inmersión de cada una en lo que la otra traía con el deseo de volver a empezar.

Queríamos poner en juego lo aprendido. Descongelar la palabra y el cuerpo, poner en circulación lo inaudito y el tarso no movido desde la infancia. Hacer que al cuerpo lleguen el deseo y las palabras.

Para ello, tomamos la madeja de un pensamiento femenino discontinuo pero latente en la historia y que nunca ha separado cuerpo y espíritu. Un pensamiento que recuerda la materialidad del alma y pone en juego la política de lo simbólico para decir libremente lo femenino.

A finales del siglo XX, el pensamiento de la diferencia sexual ha devuelto a muchas mujeres la posibilidad de pensar y decir lo femenino más allá de los lugares comunes con los que de manera habitual se empequeñece la experiencia de las mujeres. Pensar lo femenino reconociendo la belleza y el gesto que cada mujer dispar me devuelve.

Se trata de un acercamiento original a las cartografías femeninas del pasado y del presente. De la posibilidad de interpretar libremente la historia para que en ella entre la diferencia femenina, una diferencia que desborda la historia misma y con ella, el canon masculino y todos su metarrelatos viriles y vencedores.

Es un pensamiento original, que reconoce que en el origen y en la autoría de los cuerpos, está la madre. Parece una obviedad. Y pronto lo será con más gracia, cuando dejen de ser pensables ciertas verdades sobre las mujeres. Verdades, que sólo las reconocen como víctimas de una injusticia social, injusticia que si bien es cierta, no lo cubre todo en la vida de nadie.

Las mujeres mayores de los pueblos lejanos y cercanos de la provincia de Granada nos lo han enseñado con excelencia.


 
 

La otra madeja es un sistema corporal que se está feminizando, como pasó con la danza y con otros sistemas corporales. El sistema de la Biodanza se realiza con música que lleva al movimiento y que nos permite una conexión más o menos inmediata con las emociones. Las vivencias realizadas en una sesión de Biodanza tienen un alto poder integrador cuerpo-mente y conectan con la práctica del inconsciente, también con una nueva sensibilidad, apertura y escucha. Es un sistema singular para trabajar el Entremujeres, ya que al no permitir el uso de la palabra, saca las relaciones femeninas de los enredos del patriarcado. A veces alumbra dichos nudos y a veces, devela otras posibilidades en las relaciones con el propio cuerpo y el cuerpo de las otras.

Nuestra andadura tomó su primera forma en un taller de 4 horas que llamamos “En busca de lo femenino” dentro del Área de Igualdad de Oportunidades de la Diputación de Granada.

Lo llamamos así, porque no sabíamos lo que íbamos a encontrarnos dándole a lo femenino un sentido libre y reconociéndole un estado cambiante.

Fuimos “En busca de lo femenino”, como antropólogas del presente y arqueólogas de lo inconsciente, buscadoras en definitiva de algo casi innombrable.

¡Y lo encontramos!

 

Ese taller original, que pone en juego el sentido libre de la diferencia femenina en la historia y la biodanza, ha sido realizado en más de 80 poblaciones y en él han participado más de 500 mujeres. 

 

Con el tiempo, a petición de muchas de las participantes y de diferentes organismos y ayuntamientos, el taller original fue tomando diversas formas hasta llegar a convertirse en una amplia y variada propuesta formativa y vivencial. En el año 2015, le dimos forma a nuestra experiencia en un viaje de 9 meses.

En todas las propuestas de Eneduana seguimos un camino que no se abstrae ni se evade de la materialidad del cuerpo. Se trata de volver a unir cuerpo y palabra, mente y cuerpo, como fue en un principio, si es que acaso han estado separados, algo que desmiente la experiencia femenina.

Se trata de buscar en las palabras y con ellas, en cada gesto y movimiento, algo de la potencia materna, vital y creadora, arrebatada a las mujeres.

La toma de conciencia del pensamiento femenino resulta iniciática. El trabajo con el cuerpo lleva a la manifestación de un conocimiento que no tiene que ver sólo con la acumulación de saberes. Se trata de la intuición como forma de conocimiento, que decía Simone Weil (1909-1943)

No hay comprensión que no pase por la experiencia del cuerpo. Una experiencia que es siempre dispar en cada mujer que se hace libre cuando se pone en juego el sentido de la diferencia femenina.

Nuestra apuesta no tiene verificación posible, pero ha sido avalada por muchas mujeres. Se trata de una apertura del ser que, hacia dentro y hacia fuera, encuentra más espacio y  palabras para decirse. 

 
 

Tanto la formación, como todos aquellos talleres que realizamos, forman parte de un trabajo dirigido a mujeres que quieran practicar e incorporar a su vida y al mundo –ese espacio político en continuo movimiento– la libertad femenina. Libertad de origen relacional que no depende de las leyes y que las mujeres han practicado desde tiempos remotos.

En nuestra experiencia, la libertad femenina da sensación de felicidad, de dicha que circula y transforma el día a día en una incertidumbre más amable.

A todas las mujeres que nos han acompañado nuestro profundo agradecimiento. De corazón a corazón. 

A todas vosotras: ¡Bienvenidas!.