Sentidos libres de lo femenino

 

¡Ven a aprenderlo!

 

Formación

 

En el pasado, lo femenino acogió diferentes sentidos vinculados al anhelo de lo divino y lo trascendente, a la búsqueda humana de la totalidad y, luego, a una división gradual de ésta hasta llegar lo femenino a convertirse en un significado petrificado, a veces casi muerto, pasado por el tamiz de cada cultura.

En la actualidad, paradójicamente, pese a haber sido el siglo XX el siglo de la revolución femenina, cuando pensamos lo femenino los mapas se empobrecen mostrándonos significados de enorme pobreza simbólica para las mujeres: o víctimas o culpables.  

Sentidos estos que restan libertad a las mujeres velando otros sentidos de la experiencia femenina.

En cambio, cuando la experiencia femenina es dicha por mujeres enraizadas en un pensamiento libre, espacios de enorme libertad se abren para el cuerpo y el pensamiento. Cuando una mujer se dice libremente y nombra con palabras que aciertan otras experiencias de la vida femenina, el mundo se enriquece.

Este corte en la realidad forma parte de una cadena gestos que se engarza a un collar precioso –sin precio–, a un legado original que pide una escucha atenta. 

 
 

Nuestra experiencia educativa propone, más allá de significados únicos e inamovibles, un desplazamiento en los modos habituales del pensar lo femenino y las mujeres.

 

Lo hacemos explorando las múltiples cartografías que las mujeres del pasado, lejano y cercano, nos han dejado mostrándonos pasajes de la experiencia femenina en el mundo. También acercándonos a un modo de pensar que desvela las causas y el secuestro de la sexualidad femenina, la dificultad de expresión de las mujeres en el patriarcado. Se trata de conocer los imaginarios comunes que han hecho del cuerpo femenino una mercancía sin valor, un velo que oculta falsamente lo divino desde una idea de dios –masculina– que dice muy poco de la relación de las mujeres con lo divino.     

Nuestro trabajo parte de la certeza de que unir movimiento y pensamiento es un camino que nos permite sentir el espíritu encarnado en el cuerpo. Que nos devuelve la acción y el pensamiento unidos, el extatismo y la política, experiencia subjetiva y la historia. 

No hay integración, ni comprensión verdadera, que no pase por la experiencia del cuerpo.

 

Moverse, liberar, pensar, dar vida y vuelo al espíritu. Conocer la experiencia de las mujeres, seguir sus huellas en la historia, la historia de sus cuerpos y pensamientos, reinterpretar sus ciclos de vida, todo esto y mucho más desde la escucha atenta y la vivencia libre y singular de cada mujer que danza y habla. Eso también es política.

 

Hay experiencias y palabras que requieren de libertad para ser reconocidas. El sentido libre de la diferencia femenina es una vía de conocimiento que sobre el mundo, ni se agota, ni agota lo que mira.

Hay un modo de mirar y pensar el mundo, de acogerlo y sostenerlo, en el que la diferencia de ser mujer abre pasajes de libertad en los mapas comunes del pensamiento.

Mudar, trocar, traducir con palabras que acierten aquello que busca significarse. Volver a aprender a hablar, a decir con precisión lo que es, don de la vida y la palabra unidas que enseña la madre.

Desde ahí, lo femenino es un significante abierto a la espera de ser interpretado por cada mujer.

 

¡Ven a aprenderlo!