Excelencia femenina. 

 

Sentidos libres de lo femenino

 

Módulo 9 

17-18 junio

 

En un libro titulado, No es cosa de todos. La indecible suerte de nacer mujer (2013), la filósofa Luisa Muraro señala:

“La grandeza en estado puro no se conquista personalmente y no viene de los propios méritos. Viene como una predilección, como un don. (…) El privilegio de ser mujer se disfruta en lo más íntimo, en la confianza entre semejantes, en compañía de hombres conscientes o en las grandes pruebas”.

Luisa Muraro es una de las pensadoras fundamentales de la diferencia sexual y su trabajo está vinculado a la Librería de mujeres de Milán y a la Comunidad filosófica Diotima. A finales del siglo XX, nombró el orden simbólico de la madre en un libro que cambió la vida de muchas mujeres siendo este orden una mediación fundamental para la política de las mujeres.

A principios de siglo XXI, ha nombrado la excelencia femenina, figura política que permite a las mujeres de ahora establecer una mediación con la trascendencia. Un pasaje de ida para el ser porque la excelencia femenina abre pasajes inauditos en la vida de una mujer y invitándonos a territorios que algunas estamos aprendiendo a transitar con alegría. Con esa dicha que da moverse y hablar con medidas propias y libres de comparaciones.  

La excelencia femenina ha inaugurado un nuevo pacto social, del cual algunos hombres empiezan a enterarse, y rompe el juego de la dialéctica en el que las mujeres siempre figuraban como perdedoras y lo femenino, como un significado siempre tasado a la baja.

La excelencia femenina no tiene que ver con el prestigio, con la clase social o el dinero. No es una figura nueva, muchas mujeres la han puesto en juego a lo largo de la historia.

Se trata de aprender a reconocerla y emplearla al hilo de otras prácticas políticas que han abierto pasajes de libertad y trascendencia para las mujeres.